DESLIZA PARA CONTINUAR
Después de ver esto, reflexiona, si un objeto es rojo ¿siempre lo verás rojo?. La respuesta no es tan simple como parece: la luz es la clave.
¿Qué elementos requerimos?, esto es bien conocido, requerimos un remitente, destinatario y la carta (por supuesto).
El destinatario (o receptor) sería nuestro ojo, o bien una cámara u otro instrumento que permita medir color y la carta sería la luz que una vez ha interactuado con el objeto, es recolectada por el destinatario.
Así es fácil comprender por qué al cambiar la fuente de luz, cambia el “color” de los objetos. Las fuentes de luz se pueden describir mediante un espectro, bueno, de hecho ¡también los colores!
Piensa en una pecera con agua a la cual lanzas una pequeña piedra… ¿observas esos rizos que se forman en el agua?, bueno, la radiación también es una onda pero lo que oscila es un campo eléctrico y uno magnético. Al variar el tamaño de la oscilación (longitud de onda), tenemos radiación en diferentes regiones del espectro electromagnético, algunas regiones en las que nuestros ojos no pueden ver como los rayos X , el infrarrojo o el ultravioleta y otra región en la cual sí podemos ver.
En otras palabras, el espectro visible es una figura que representa a qué color de luz corresponde cierta longitud de onda, como observamos en la imagen:
Debido a que la longitud de onda del espectro visible está en el rango de los nanómetros, es importante que entendamos esto. Considera un pelo humano, ¿es muy delgado verdad?, pues qué tal si te digo que el grosor de un pelo humano mide entre 80,000 y 100,000 nanómetros, dependiendo de la persona.
Dicho de otra manera, si alineáramos 100 000 nanopartículas de 1 nanómetro una tras otra, obtendríamos algo apenas comparable al grosor de un solo cabello. Ahora que tienes esta imagen en mente, imagina: ¿qué tan pequeña es la longitud de onda de la luz visible? (estamos hablando de magnitudes entre 380 y 780 nanómetros). La luz que pueden ver nuestros ojos se encuentra entre esas longitudes de onda. ¡Qué te digo!, afortunadamente, gracias a la ciencia, hemos desarrollado tecnología que permite observar en otras regiones del espectro electromagnético.
En el laboratorio, es posible medir el espectro causado por la reflexión de la luz al llegar a un material y de esta manera determinamos algunas propiedades de él. A esto le llamamos: ESPECTRO DE REFLEXIÓN.
Ya aprendimos algunas cosas sobre la luz visible y la radiación. Recuerda: la luz es radiación electromagnética cuya longitud de onda está en el rango entre 380 y 780 nanómetros, rango llamado visible.
Probablemente ya conocías estos colores primarios en el arte o dibujo, pues ahí son comúnmente usados como los primarios, aunque debo confesarte algo: ¡estos no son los verdaderos colores primarios en los pigmentos, es decir en la sustracción de colores (resta de colores).
Hace algunos años se dieron cuenta de esto, en el siglo XX, ¿y sabes por qué?, fue en esa época que la ciencia y la tecnología dieron grandes pasos . . . permitiendo la generación de colores artificiales.
Y dime tú si no, ¿a poco no tiene sentido que si en la suma de color obtenemos blanco en el centro, en resta obtengamos negro en el centro?
Así observaron que los veraderos colores primarios de los pigmentos son el cyan, amarillo y el magenta. (CMY por sus siglas en inglés, Cyan, Magent, Yellow).
Aunque para facilitar un poco más las cosas, se les ocurrió añadier el negro a estos pigmentos en la imprenta (llamados CMYK por sus siglas en inglés Cyan, Magenta, Yellow and Key).
Los colores primarios son el rojo, verde y azul (llamados RGB por sus siglas en inglés, Red, Green and Blue).
Sin importar si es por pigmentación o por estructuración, para describir el color es importante entender las acciones físicas: la interacción de la luz con el material del cual está formado un objeto y la interpretación del que recibe ese resultado (el observador).
La luz es reflejada, refractada, absorbida, transmitida o bien esparcida por el material. Quizá algunas de estas cosas te suenen conocidas y otras no…
Observa la foto del centro y de la derecha, hay un frasco de vidrio con agua y unas gotas de leche, la leche esparce la luz, dicho de otro modo . . . La leche está constituida por partículas que cuando la luz del láser llega a ellas causan que la luz se vaya en todas direcciones y a eso le llamamos esparcimiento de la luz.
En cambio, en la absorción, lo que ocurre es que una parte de esa luz que llega es absorbida por el material , por ejemplo: el pavimento que se encuentra en la calle absorbe más los rayos del sol que la tierra y por eso se calienta más.
De hecho, si pones mucha atención, un día podrás notar que el aire circundante al pavimento (al estar más caliente), genera un efecto de “espejismo” porque el aire caliente refracta distinto la luz . . . ¡ah caray!, ¿a qué hora hablamos de eso?. En este punto ya te habrás dado cuenta que hay muchas cosas relacionadas a la luz y que podemos platicarte un montón, pero por ahora nos interesa entender un poco más el color.
Óyeme, ¿has visto las mariposas?, son hermosas.
Bueno, pues te cuento que los bellos colores que ves, tienen una explicación científica bien interesante.
P.D. Hemos tenido mucha suerte porque nos encontramos una mariposa muerta y nos sirvió para observarla al microscopio y mostrarte estas bellas fotos.
Como ya irás adivinando, a esto le llamamos: color estructural (¡estructural eh!, NO escultural XD).
En la Edad Media, los artesanos habían descubierto, de manera empírica que, al mezclar pequeñas partículas de metales como oro o plata dentro del vidrio, el material adquiría colores intensos y brillantes. Lo sorprendente es que, dependiendo del tamaño y del material de la partícula, la vibración produce distintos colores. Así, el rojo profundo de muchos vitrales antiguos no viene de un tinte añadido, sino de nanopartículas de oro que, al interactuar con la luz, devuelven ese resplandor tan característico. Todo esto debido a la existencia de los plasmones localizados y de superficie.
Las alas de algunas mariposas azules, como la Morpho, no deben su color a pigmentos, sino a estructuras nanométricas que manipulan la luz.
Glucosa en sangre. Por ejemplo para medir glucosa en la sangre, un pequeño sensor cambia de color según el nivel de glucosa y el teléfono lo interpreta, como si fuera un semáforo que avisa cuándo todo está bien o cuándo hay que tomar precauciones.
Calidad del aire. En ciudades contaminadas, nanopartículas diminutas podrían cambiar de tono si detectan sustancias dañinas en el aire. La señal aparece de inmediato en la pantalla del celular: un aviso claro y directo, sin necesidad de aparatos voluminosos.
Frescura de los alimentos. ¿Alguna vez dudaste si el pescado todavía está bueno para comer? Un empaque inteligente podría teñirse de otro color al detectar gases de descomposición, avisando que el alimento ya no está fresco.
Temperatura. En lugar de un termómetro tradicional, imagina un parche que se pega a la piel y que cambia de color con la temperatura del cuerpo. Basta con mirarlo para saber si hay fiebre o no, sin complicaciones.
Metales pesados en agua. En zonas donde la calidad del agua es incierta, un sensor puede volverse de un color distinto si detecta plomo o mercurio. Solo se necesita la cámara de un celular para confirmarlo
Dr. Víctor Manuel Coello Cárdenas | vcoello@cicese.mx
Dra. Citlalli Teresa Sosa Sanchez | csosa@cicese.mx
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